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HISTORIA DE ALHAMBRA

EL REGISTRO ARQUEOLÓGICO EN ALHAMBRA (CIUDAD REAL)

   El municipio de Alhambra se sitúa al Este de la provincia de ciudad Real, en el limite de ésta con la de Albacete, dentro del campo de montiel y entre las cuencas de los ríos Azuer y Alto Guadiana. Su ubicación, sobre una pequeña meseta-testigo de bordes escarpados, a unos 872 metros sobre el nivel del mar, convirtió este precioso lugar en idóneo para su población desde tiempos prehistóricos.
   Los abundantes restos arqueológicos de todas las épocas existentes debajo y en los alrededores de la localidad actual nos permiten asegurar que se trata de uno de los pueblos más antiguos de la provincia. Es una pena que haya una situación de desprotección del patrimonio arqueológico que va más allá de lo justificable.
   La declaración de este lugar como una de las zonas arqueológicas(en caso de respetarse esa situación legal) ayudaría a plantearse soluciones viables que armonizasen los intereses de los vecinos de este municipio con los de protección e investigación de un patrimonio a cuyo acceso tienen derecho todos los castellano-manchegos. En este sentido, la experiencia obtenida por la Administración regional en casos similares de otras provincias ayudaría a solventar el problema.
   ANTROPHOS ha llevado a cabo en Alhambra diversos trabajos de sondeos arqueológicos y seguimiento de obra, lo cual nos ha permitido conocer relativamente bien la situación arqueológica de esta localidad.
INVESTIGACIÓN

Las primeras campañas arqueológicas desarrolladas en Alhambra se realizaron en 1956 para investigar los enterramientos de la necrópolis visigoda de Las Eras. En esta zona del yacimiento de Alhambra se han repetido sucesivas actuaciones entre 1989 y 1997, que se vieron complementadas con proyectos de investigación como el de la necrópolis iberorromana del Camino del Matadero, la carta arqueológica del término municipal y otras intervenciones más puntuales e inéditas.
En la actualidad, dado que los niveles arqueológicos que se hallan debajo del casco urbano han sido sumamente alterados por la vida cotidiana en el municipio a lo largo de los siglos, las mayores expectativas para la investigación arqueológica se centran en los arrabales y lugares de los alrededores de Alhambra.

LA PREHISTORIA DE ALHAMBRA

   Si bien la atribución cronocultural de los primeros pobladores de Alhambra presentan algunas lagunas, tanto las evidencias arqueológicas encontradas en el lugar como la opinión de diversos autores son coincidentes a evocar tiempos y escenas pasadas en la población estable de Alhambra, al menos hasta la Edad de Bronce. No obstante, la presencia de ciertos útiles líticos (pertenecientes o relativos a la piedra) en los alrededores pone de manifiesto la presencia de grupos humanos, cazadores-recolectores y nómadas, ya durante el Paleolítico.
   La estratégica situación del asentamiento que se desarrolló allí durante la época del bronce manchego probablemente fue causa de la expansión y prosperidad a lo largo de la Edad del Hierro, desarrollándose allí un oppida ( un poblado fortificado sobre un cerro) que siguió habitado durante la época romana.
   Los restos de la Edad del Bronce e ibéricos que han llegado hasta nosotros se encuentran muy alterados, debido a la continuidad en el poblamiento del lugar y a la superposición de culturas.

EL REGISTRO ARQUEÓLOGICO EN ALHAMBRA


    Los únicos vestigios de estas épocas que han podido documentarse dentro de su contexto arqueológico son los niveles de enterramiento ibéricos de los alrededores del Camino del Matadero, hallados fortuitamente al realizar unas obras. Los arqueólogos que excavaron el lugar sitúan cronológicamente dichos enterramientos entre el siglo II a.C. y el I a.C., aunque algunas de las cerámicas áticas encontradas se habrían elaborado en la primera mitad del siglo IV a.C.
    La investigación sistemática de este hallazgo ha supuesto la primera intervención sobre una necrópolis íbero-romana en la provincia de Ciudad Real.
    No obstante, durante una de sus intervenciones en Alhambra, , ANTROPHOS excavó hasta un total de ochenta y cuatro sondeos arqueológicos en torno al lugar en donde se realizaron aquellas primeras investigaciones de los hallazgos casuales íbero-romanos. Todos resultaron estériles. Se removieron más de 17.000 m3 de sedimentos sin encontrar niveles arqueológicos in situ, por lo que se ha de ser prudente a la hora de calificar la magnitud de la necrópolis del camino del Matadero.
    Es posible que la necrópolis íbero-romana de Alhambra se encuentre arrasada y de ella sólo hayan llegado hasta nosotros unos pocos restos, o quizás la magnitud del oppida situado baja Alhambra precisó en su momento la creación de varias necrópolis, correspondiendo estos hallazgos a una localización menor. Lo cierto es que sólo nuevas investigaciones y la persistencia en el seguimiento y controles de obra en zonas potencialmente arqueológicas permitirán profundizar en el conocimiento que hoy tenemos del lugar.
    Por otro lado, en el cerro del Castillo de Alhambra también se han encontrado restos de enterramientos y estructuras constructivas de la Edad del Bronce y del Hierro. Obviamente se encuentran muy afectadas por la construcción delcastillo medieval.

ALHAMBRA EN ÉPOCA ROMANA: LAMINIUM o ANENSEMARCA

   La existencia de la ciudad de Laminium se conoce por distintas fuentes. PLINIO habla de los laminitani como personas dependientes del Conventus Carthaginensis. Este mismo autor sitúa el nacimiento del río Anas (Guadiana) en el Ager Laminitanus (Campo Laminitano). Este territorio se corresponda probablemente de manera aproximada con el actual Campo de Montiel.

   La ciudad de Laminium tenía categoría de municipio de época Flavia. Fue una estación viaria importante, citada por otras fuentes escritas y autores clásicos como PTOLOMEO, ESTRABON, El Anónimo de Ravena o el Itinerario Antonio.
   Éste último dice que a Laminium llegaban dos importantes vías: una de ellas la número 29, que unía Mérida con Zaragoza, sirviendo Laminium como punto intermedio entre Mariana, situada a 24 millas romanas ( tal vez Puebla del Príncipe), y Alces, a 40 millas romanas (probablemente Alcázar de San Juan).
   Una segunda vía, la número 31, arrancaría de Laminium y llegaría a Zaragoza atravesando las actuales provincias de Albacete y Cuenca.
   Finalmente existiría una tercera vía, la número 30, que uniría Laminium con toletum, a través de Murum y Consabro. Esta vía que tendría una distancia total de 90 millas romanas (una milla romana equivale aproximadamente a 1.480 metros), ha sido objeto de un estudio de detalle.
   Así pues la fuerza vital de Laminium resulta evidente, a tenor del número de vías romanas que confluían, partían o llegaban a ella.
   Diversos investigadores han identificado la actual Alhambra con la antigua Laminium. El problema existente a la hora de confirmar esta hipótesis y determinar con exactitud cuál era el emplazamiento de esa muy citada e importante ciudad romana estriba en que las distancias en millas ( datos imprescindibles para ubicar el ligar, partiendo de otros puntos ya conocidos), que nos ofrecen las fuentes clásicas difieren, no son coincidentes entre sí y , a veces no nos sitúan cerca de yacimientos romanos conocidos.
   Por ello hay autores que no comparten la identificación de Alhambra con Laminium y sitúan a esta localidad romana en Fuenllana (CEAN BERMÚDEZ, SCHULTEN, FLOREZ Y DE MORALES), Argamasilla de alba (BLAZQUEZ) Montiel (MURILLO y VELARDE), Sotuelamos (ARIAS y GARCIA SOLANA), Daimiel (RODRIGUEZ ESPINOSA) o en las Lagunas de Ruidera (FERNANDEZ GUERRA, SAAVEDRA, COELLO y HÜBNER).
    Esta última identificación de Laminium en las Lagunas de Ruidera, sobre el cerro de la Mesa del Almendral (junto a la Laguna colgada) debe ser categóricamente desestimada. Recientes prospecciones sistemáticas desarrolladas por antropos sobre las fincas Hazadillas, Era Vieja y El Matadero han confirmado la existencia de un gran poblado en altura de la edad del Bronce y Primera Edad del Hierro en ese punto. Únicamente se encuentran restos romanos cerca de allí al pie de ese cerro ( no directamente en el mismo), en varios pequeños asentamientos destinados a la explotación del medio circundante (pesca y agricultura esencialmente) y dependientes, a buen seguro, de otras ciudades romanas mayores.
   Lo que desde luego podemos confirmar tras nuevas investigaciones es que, en virtud de los restos existentes, ningún arqueólogo que haya subido a La Mesa del almendral debe afirmar que allí está Laminium. Como tampoco es posible que se encuentre allí Caput Fluminis anae, cosa que han sugerido algunos autores.
   Del mismo modo, tampoco parece probable que Laminium esté en Argamasilla de Alba ( el yacimiento de Santa María es una motilla de la Edad del Bronce), Montiel o Fuenllana. Respecto a Daimiel, cabe señalar que no se han encontrado restos arqueológicos en sus alrededores que pudieran corresponderse con un importante municipio romano, ni con un oppida ibérico como debió ser en su origen Laminium.
   Por otra parte A.Blazquez, opina que bajo la actual Alhambra se esconde la antigua Mentesa, una de las capitales de la Oretania (junto a Cástulo y Oreto). Pero el hecho de que las fuentes citen en época musulmana dos nombres distintos (Alhambra y Meintixa), parece indicar la existencia de dos ciudades diferentes.
   Por otro lado, hoy existe un cierto consenso sobre la ubicación de Mentesa Oretana bajo la actual Villanueva de la Fuente, hipótesis que ahora empieza a ser contrastada y verificada gracias a un proyecto sistemático de investigación arqueológica.
   Otros autores tampoco comparten la identificación entre Alhambra y Laminium.
   Así I.HERVAS defiende la hipótesis, sólidamente apoyada por fuentes epígrafes (vid, supra), de la denominación de Anensemarca para Alhambra, al menos en época tardorromana.
   A este respecto resulta curioso observar cómo , en general, cuando aparece en un yacimiento arqueológico de este tipo un documento epigráfico mencionando el nombre del lugar se tiende a aceptar que ese lugar se llamaba en su momento de vida tal y como dice el documento epigráfico. Así ha pasado, por ejemplo, con Eldeva (Torrenueva), Oretum (Granátula de Calatrava) o Sisapo ( La Bienvenida). Ignoramos porque no ha sucedido lo mismo en el caso de Alhambra.
   Alhambra cuenta con una inscripción romana que denomina al lugar como Anensemarca (vid. Infra.), topónimo éste desconocido, poco famoso y no citado por los escritores clásicos

   G.ARIAS, uno de los mejores conocedores de la red viaria romana en Hispania, remarca la existencia de esa inscripción a la hora de establecer su hipótesis, que lleva a Laminium hasta el entorno del Cortijo de Los Castellones (Sotuelamos, Albacete). Su hipótesis está vertebrada en torno a un minucioso estudio de las distancias proporcionadas por las fuentes clásicas para los tramos que unían las distintas mansio.
   Sin embargo la mayoría de los investigadores soslayan o ignoran estos datos y afirman que Alhambra es Laminium.
   La mención más clara que sustenta esta extendida hipótesis es la cita que PLINIO hace de Laminium, cuando afirma que esa ciudad era apreciada por la excelente piedra para afilar instrumentos de hierro que se encontraba en sus cercanías. Cualquiera que se acerque hasta Alhambra puede comprobar que el paquete de areniscas rojas sobre las cuales está edificada ha sido utilizado históricamente hasta hoy con este fin. Así lo atestiguan citas como la que exponemos a continuación, que al hablar de una de las tomas de posesión de la Encomienda de Alhambra, durante la Edad Moderna, revela el interés que las areniscas rojas o molices locales suscitaban:

   "…El diezmo de las piedras de afilar, que sacan de las canteras que hay en el término de Alhambra para barberos y herreros…"
   Una vez más hemos de decir que son precisas nuevas investigaciones para arrojar algo de luz sobre este aspecto.
   De cualquier modo, sea o no sea Alhambra la antigua Laminium, lo cierto es que fue en época romana una ciudad de notable importancia.
   Pruebas de ello son las evidencias arqueológicas que han aparecido en el lugar, tales como fragmentos de caminos empedrados que podrían ser restos de vías romanas, monedas, cerámicas terra sigillata aretina e hispánica, vidrios, grandes sillares, bases de columnas, estatuas togadas de bulto redondo del siglo I d.C. , columnas con inscripciones y lápidas con distintas leyendas.
   También apuntan en este sentido los hallazgos arqueológicos que han venido saliendo a la luz a lo largo de la historia, citados por fuentes clásicas, o noticias como las que en 1954 publicó el diario ABC, mencionando el hallazgo por un campesino de varias monedas romanas de plata y cobre del siglo III, mientras trabajaba en una finca situada en algún punto impreciso entre Alhambra y La Solana.
   E.HüNER (1892) catalogó en el siglo pasado cuatro lápidas como procedentes del municipio de Alhambra, concretamente las numeradas en su obra con las claves 3229, 3230, 3231 y 3237.
   La 3229 es de mármol blanco, se encuentra sobre una base situada en la puerta norte de la parroquia y cuenta con una inscripción que reza:

   "ALLIA. MF I CANDIDAE I CURANTE I LICINIA I MACEDONI I CA.MATRE / COLLEG…I ANENSEM…ICLIENTES.ET. I LIBERTI.PAT I RONAE POS".

   Esta misma inscripción es recogida por A.Blazquez. Las Relaciones de Felipe II, redactadas en el siglo XVI la transcriben de la siguiente manera:

"Alliae Manci filae
Candide curante:
Maceadonica Mater
Collegium Anens emarcum
Clientis et liberti dona
Posiiere--,"


   I.HERVAS lee esta inscripción de igual manera, a excepción de dos palabras. En la tercera línea lee "Anensemarcae" en vez de " Anens emarcum", y la palabra final la transcribe como "posuere" en vez de "posiiere". I.HERVAS traduce este texto de la siguiente manera:

   "Esta memoria pusieron a Alia Cándida, hija de Marco el Colegio (Agrimensores ) de Anensemarca, sus clientes y libertos, procurando su madre".
   A su vez, J: MANGAS la traduce así.
   " La asociación Romanense, los clientes y los libertos lo pusieron a su patrona, Alia Cándoda hija de Marco, bajo la supervisión de su madre, Licinia Macedónica".
   Hay quien la traduce como:
   " A Alia Cándida, hija de marco, cuidando de ella su madre Licinia Macedónica erigieron este monumento, como patrona, el colegio Anense Mayor y sus clientes libertos.

   Por esta inscripción hay autores que defienden que el nombre romano d Alhambra fue Anensemarca, palabra que corresponde a un latín muy decadente y avanzado.
   No obstante, hay quien cree que Anensemarca no fue el nombre de una población, sino del colegio de agrimensores que existía en Laminium. Este colegio abarcaría la demarcación territorial Anense (del río Anas).
   La lápida catalogada por HüBNER con el número 3230 es de mármol y se halla en la puerta norte de la iglesia. En ella se puede leer:

   "P.LICINIO.PF / GAL. MAXIMO / PRAEFECTO / COHORTIS II / CALLORUM / EQVITATE. IN / DACIA.TRIBVNO / MILITVM LEG.VII / CLAVDIAE.PIAE / FIDELIS.P.LICINIUS / LICITANVS / FRATRI".
   Esta lápida también es citada por A.Blazquez.Las relaciones de Felipe II la transcriben tal y como sigue:

   "Publio Zinio publii filio galorum Máximo
prefecto cohortis secunde galore
equitate indacia tribuno militum
Regione septime Caludie…fidelis publi
Zicinius Zicinianus fratri" .



   I.HERVAS la traduce de la siguiente manera:
   "Publio Licinio a Publio Licinio galiano, Emperador augusto
   Prefecto de la Cohorte 7 de los Galos de a caballo.Fué
   Publio Licinio Procurador en la Bética en tiempo de valeriano".

   Otros autores prefieren la siguiente traducción:

   "A Publio Licinio Máximo, hijo de Publio, de la tribu galeria,
Prefecto de la Cohorte Segunda Ecuestre de los Galos en
Dacia, Tribuno Militar de la Legión Séptima Claudia. Pia,
Fiel, erigió este monumento su hermano Publio Licinio
Liciniano" .

   La inscripción número 3231 de HüBNER, de nuevo recogida en la obra de A.BLAZQUEZ, se encuentra a la subida de la escalera de la parroquia y dice:

   "L.MACEDONICAE / C.I.S. FILIAE / FLAMINICAE .P / C.L.HEDYMELES / PATRONAE / OPTIMAE / S.P.P.L.D.D.O.".

   I.HERVAS, traduce esta inscripción así:

   " Los Hedimeles a su óptimo Patrón Lucio Macedonio,
Procurador  de los Gladiadores. Y a Flaminica (Sacerdotisa)
Hija de gladiadores" .


   Otra posible traducción es:
   " A Licinia Macedónica, hija de cayo Liciniio Sperato, flaminica
perpetua, a su óptima patrona, Cayo Licinio Hedimeles hizo
labrar a su costa este monumento en el sitio que le fue dado
por decreto de los decuriones" .


   La última lápida de HüBNER, la 3227, también está dedicada a P.LICINIO pero no está en Alhambra ( aunque se sabe que procede de esta población), sino en la puerta de la Venta de los Santos.
   HÜBNER, además, recoge en otra obra la existencia de dos lápidas más, que él considera falsas. La primera de ellas, la número 311, habría sido encontrada a media legua de Alhambra en el campo, y cuenta con la siguiente leyenda:
   "VESPASIANVS.AVG.PROVINC…"

   A.BLAZQUEZ, también la transcribe, aunque de manera más completa:

   "VESPASIANVS.AVG.PROVINC.AREN.CONVI.PROP.IN OBEDIENT" .

   En la segunda, la número 312, situada en el cimiento de un altar lateral de la parroquia, se leía:
   "…GVBERNAT.PROVINCIAE…".
   De nuevo A. Blazquez la completa de la siguiente manera:

   "GVBERNAT.PROVINCIAE.ARENATVM. HIC. IACENT".

   Por esta transcripción hay quien defiende la denominación de Campos Arenatos- que sería algo similar al Campo Laminitano ya citado- para la demarcación en la que se encontraba Laminium. También HüBNER recoge en el número 3228 la controvertida inscripción de un ara que habla del genio de un municipio laminitano de época flavia. Esta inscripción se encuentra hoy en Fuenllana, por lo que hay autores que defienden la identificación entre esta población y Laminium. No obstante, al parecer , el arase encontró en el Puerto de Vallehermoso, en la finca del mismo nombre situada entre las localidades de La Solana y San Carlos del Valle, dentro del actual término municipal de Alhambra. En este lugar no existen vestigios de núcleos romanos, por lo que debió ser trasladada allí desde Laminium.
   La inscripción reza:

   "L(UCIVUS) LIVIUS LUPUS / GENIO MUNICI / PI LAMINITANI / LOCO DATO EX / DECRETRO ORDI / NIS SIGNUM / ARGENTEUM / CUM HOMO, SUA / PECUNIA FECIT / IDEMQUE DEDICAVIT" .

   Por último, hay quien afirma que " una magnifica inscripción latina dedicada a Mercurio " encontrada en Alhambra demuestra la identificación entre esta localidad y Laminium.
   Todas estas inscripciones y otros restos relevantes como los ya citados, además de un templo, un anfiteatro, un circo desaparecido bajo la actual carretera nacional que da acceso a Alhambra y un acueducto, no estudiados en profundidad hasta el momento, ponen de manifiesto que estamos ante una de las mayores ciudades romanas de la provincia.
   Sobre la explicación que pudieran tener los mencionados restos, I.HERVAS comenta que las inscripciones probablemente sean la respuesta de los Prefectos de los ejércitos romanos que fueron alojados en esta población. Los generales romanos distribuían sus tropas, al terminar sus campañas de otoño, en cuarteles de invierno que eran instalados bien en pueblos hispanos que les ofrecían comodidades para el alojamiento y la defensa, o bien en colonias que ellos mismos fundaban y poblaban con soldados romanos, siendo dotadas de privilegios e inmunidades. Probablemente Alhambra fue escogida para alojar a algunas legiones romanas, cuyos generales, en agradecimiento y conmemoración, ordenaron grabar esas inscripciones.
   Las menciones que esas inscripciones hacen de unos gladiadores y de una sacerdotisa son un indicio fiable de que Alhambra contó con un anfiteatro y un templo. En los anfiteatros se ofrecían a la población como diversión actividades tales como luchas entre gladiadores, espectáculos con fieras y, en ocasiones, torturas y sacrificios humanos.

   Hay otros autores que afirman que la capilla mayor de la iglesia parroquial_ dedicada a San Bartolomé_ está edificada sobre un templo romano, del que se aprovecharon algunos sillares y del cual proceden las esculturas que aún pueden verse hoy enfrente de la iglesia.

ALHAMBRA MEDIEVAL


   El esplendor del que gozó Alhambra en época romana perduró durante la Edad Media. De época visigoda son diversos objetos y materiales constructivos encontrados en los alrededores de Alhambra y, sobre todo, en la necrópolis de Las Eras.
   En la provincia excavaciones arqueológicas recientes de enterramientos similares. Algunos casos son Villanueva de la Fuente, Viso del Marques, Fuencaliente, Villamayor de Calatrava, Puertollano, Oreto, Puebla del Principe o Malagón. Algunas colecciones de particulares depositadas en el Museo Provincial de Ciudad Real también han aportado datos sobre enterramientos de este momento; es el caso de las cerámicas y objetos de adorno personal procedentes de Porzuna, Argamasilla de Calatrava, Villanueva de la Fuente, Santa Cruz de los Cáñamos, Fontanarejo y Alhambra. En el mismo Museo, aunque ya no procedentes de colecciones particulares, hay otros elementos arqueológicos similares, como son una placa con decoración vegetal (Villarrubia de los Ojos), una pilastra de mármol (Daimiel) o un fragmento de piedra con decoración vegetal (Granátula de Calatrava).
   El abundante material que la excavación sistemática de la necrópolis de las Eras ha dejado al descubierto permite afirmar que, a pesar de la crisis general de finales del mundo romano y comienzos del visigodo, Alhambra contaba con un nivel demográfico importante.
   Aunque de la fase musulmana de Alhambra se conservan menos vestigios, elementos tan importantes como son su nombre y su Castillo surgen en ese momento.
   El vocablo de Alhambra procede directamente del árabe (al-hamra;la roja)_ ligeramente romanceado_ y califica el color rojizo de las areniscas sobre las que se asienta.
   Por su parte, el castillo es del tipo "montano", con una superficie de unos 100 m2,. Se alza sobre el cerro situado al sur del pueblo, " a un tiro de ballesta", adaptándose perfectamente al terreno y siendo su planta ovalada. Carece por completo de estructuras constructivas externas al castillo, a excepción de un pequeño muro que protege el camino de acceso en su último tramo. Ese camino estaba pavimentado con grandes piedras. A pesar de su estado actual de ruina se conserva en pie con todos sus parámetros. La construcción es de piedra, con argamasa de cal y canto y revestida de mampostería fina. Los catorce lienzos de muralla tienen una anchura próxima a los dos metros; en uno de sus recodos se abre la puerta bajo un arco apuntado y entre dos fuertes torreones.
    Dada su importancia histórica y su estado actual de abandono, sus propietarios deberían acometer, tal y como obliga la ley, su consolidación y conservación sin demora ( articulo 36 de la Ley de Patrimonio Histórico Español).
   Existe la leyenda_ a la que algún autor da credibilidad_ de que un túnel o un puente unía el Castillo de Alhambra con el pueblo.
    El Castillo de Alhambra probablemente fue construido por una guarnición musulmana durante el reinado de Alfonso VII, a mediados del siglo XII. Por su importancia fue objeto de litigio entre ambos bandos, siendo conquistado y reconquistado varias veces. Sabemos que entre 1158 y 1169 estaba en manos cristianas, pues Alfonso VII donó el enclave a la Orden de Montaren ( todos los bienes de esta orden militar pasaron, tras su desaparición, a la Orden de Calatrava).
    Al igual que todos los castillos de la zona , tras la Batalla de Alarcos el de Alhambra pasó a poder musulmán. Finalmente, tras la Batalla de Las Navas de Tolosa (1212) quedó definitivamente bajo control cristiano, siendo donado por Alfonso VIII (vencedor de Las Navas), en 1214, a la Orden de Santiago.
    En época musulmana, aparte de lo comentado sobre el nombre y el castillo, pudo también haber sucedido en los alrededores de Alhambra una batalla entre musulmanes y cristianos en un paraje situado a doce kilómetros al norte del pueblo. La mención que un legajo medieval hace, al describir un deslinde, de La Huesa de los Almorávides pudiera ser indicativa del lugar en que se produjo una posible batalla. Ese lugar ha sido relacionado recientemente con la actual Cañada de las Animas (topónimo muy sugerente, por otra parte). Esa posible batalla tal vez sea el primer síntoma de la incorporación de Alhambra a las interminables luchas que durante la Reconquista asolaron y despoblaron ese territorio. La escasa población que logró subsistir debió hacerlo en torno a castillos en los cuales refugiarse en momentos de peligro, como fue el caso de Alhambra.
   Un vestigio de la antigua relevancia de Alhambra es la extensa superficie de su actual término municipal, heredero del que se fijó entre 1214 y 1217. Se trataba de un amplio territorio de frontera con gran cantidad de pastos, caza y capacidad para albergar varias aldeas.
   Para conocer la Alhambra cristiana contamos con más fuentes de diverso signo. Por ellas se sabe que la Orden de Santiago entregó la demarcación de Alhambra al conde Don Alvaro Nuñez de Lara para su repoblación, aunque sólo por el tiempo que durase la vida de éste. Es probable que durante este tiempo Don Alvaro restaurase la antigua alcazaba musulmana. A su muerte, la Orden de Santiago continuó con el proceso repoblador, fundando varias aldeas. Algunas de ellas llegaron a constituirse con el tiempo, en villas con término propio.

LA CONFIGURACIÓN ACTUAL DE ALHAMBRA

   En 1242 se constituyó la Encomienda de Alhambra, posteriormente llamada de Alhambra y La Solana por haberse emancipado esta antigua aldea suya ( probablemente antes del siglo XIV). Carrizosa pudo independizarse de Alhambra en el siglo XVI, mientras que San Carlos del Valle lo hizo en el XVIII. Todas estas poblaciones no contaban con el territorio necesario para constituirse en villas, por lo cual se vieron obligadas a comprar terrenos a Alhambra. También en el siglo XVIII se cede Ruidera al Priorato de San Juan , mientras que entre 1773 y antes del siglo XIX se venden a Valdepeñas las aldeas de El Peral, Cozas del Aguila y Santa María de las Flores.
   En la actualidad, el trazado urbano de Alhambra es irregular, condicionado por la orografía y por el devenir histórico. La mayor parte de sus inmuebles responden a la tipografía popular, con patios interiores y fachadas encaladas.
   El inmueble más significativo dentro del actual casco urbano es la iglesia de San Bartolomé, que cuenta con los retablos góticos, y cuya fachada es renacentista.

 


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